¿Por qué participar?

¿Por qué es importante ser parte del Simposio? 

El futuro de la producción agropecuaria aparece como extremadamente complejo, marcado por la transición hacia una nueva revolución tecnológica y con una fuerte presencia en la agenda del cambio climático y la sostenibilidad ambiental. Además, la alimentación de una población mundial en constante aumento deberá basarse en el aumento de la productividad por unidad de superficie más que en la ampliación de la frontera agrícola.

En el sector agropecuario, la cuarta revolución industrial se refleja en el concepto de Agricultura 4.0. En este contexto, la obtención de una gran cantidad de datos específicos -a costos cada vez más bajos mediante el uso de sensores, drones, máquinas y satélites-, y su procesamiento mediante modelos cada vez más sofisticados, ofrece el potencial para mejorar en forma significativa la eficiencia en la asignación de recursos, con impactos positivos tanto sobre la rentabilidad como la sustentabilidad ambiental de la producción agropecuaria. La agricultura digital y los avances en genómica y en nuevas técnicas de mejoramiento genético son, entre otros campos científicos y tecnológicos, parte de esta cuarta revolución industrial. También crecerá la demanda de alimentos con atributos diferenciados.

Según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), el incremento en la frecuencia y la intensidad de eventos extremos está impactando negativamente en la seguridad alimentaria y en los ecosistemas a nivel global. Esto está direccionando el financiamiento para proyectos vinculados a la adaptación, mitigación y/o políticas de conservación de los ecosistemas, así como mayores inversiones en investigación y desarrollo de innovaciones tecnológicas para combatir el cambio climático. De acuerdo con el IPCC, 23 % de las emisiones de gases de efecto invernadero antropogénicas durante 2019 se derivaron del sector agropecuario y forestal y de cambios en el uso de la tierra. Dada la magnitud del fenómeno, el reporte afirma que, sin una reducción significativa de esas emisiones, el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de los 2°C es imposible de alcanzar.

Por otro lado, la contaminación química producto de las actividades agropecuarias ha ido creciendo sostenidamente en el tiempo, producto de la lucha contra las múltiples plagas y enfermedades que afectan la productividad y por uso de fertilizantes para mejorar la nutrición del suelo. También se espera que, en términos de la gestión de los recursos naturales, se deba prestar más atención a las problemáticas vinculadas a la gestión y conservación del agua, del suelo y de los recursos genéticos. Con respecto al agua, un tema clave es aumentar la eficiencia de uso de este recurso.

Si bien los países desarrollados siguen liderando las inversiones en ciencia y tecnología y en solicitud de patentes, aparecen también otros actores con notable crecimiento en la última década. En este contexto, cabe remarcar que los países emergentes tienen un gran potencial de expansión tecnológica. Paralelamente –y a diferencia de lo acontecido históricamente, donde la mayor parte de la investigación en alimentación y agricultura fue llevada a cabo por universidades y agencias gubernamentales- se ha observado en los últimos años un aumento significativo a nivel global de las contribuciones del sector privado en la inversión de I+D agroalimentaria. A pesar de los altibajos que puedan presentarse por situaciones coyunturales (como el COVID-19), es esperable que la sinergia público-privada siga incrementándose en el largo plazo. Complementariamente, la conformación de redes y articulaciones de variado tipo para innovaciones en I+D, tanto a nivel nacional como internacional, viene cobrando cada vez más fuerza. En la actualidad, la ventaja competitiva no se base tanto en acumular conocimiento sino más bien en tener acceso a flujos de conocimiento que permitan una permanente actualización que facilite la adaptación.

El mejoramiento genético vegetal ofrece un enorme potencial para contribuir a resolver los desafíos planteados anteriormente. El desarrollo de nuevos y mejores cultivares constituye la base para lograr mayores productividades en forma sustentable y eficiente. La complementación entre el mejoramiento convencional y la aplicación de la biotecnología, la ecofisiología, la bioinformática, las técnicas de fenotipado y genotipado de alto caudal y la conservación y utilización de recursos genéticos permitirá el desarrollo de cultivares con mayor productividad, calidad diferenciada y tolerancia a estreses bióticos y abióticos. Esto redundará en una creciente producción de alimentos al tiempo que se preservan los recursos naturales y se mitigan los efectos del cambio climático. En este sentido, este 1° Simposio Internacional de Mejoramiento Genético Vegetal propone una plataforma para la discusión y la aplicación de los avances científicos al servicio de la innovación agroalimentaria a través de obtenciones vegetales de mayor valor.

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